
En pleno barrio patronato "Sukine", EL restaurant de comida coreana.
Cuando les conté un poco sobre el popular Barrio Patronato, mencioné que habían algunos restaurantes de comida asiática en el sector, así que me di a la labor de ilustrarles uno de mis favoritos: Sukine.
Ubicado en Antonia López de Bello, entre Patronato y Loreto, este restaurant de comida coreana es uno de los lugares más auténticos y con mejor comida que he visitado. Con no más de veinte platos entre los que cuentan las clásicas parrilladas, Sukine logra teletransportarte de Chile a alguna ciudad de la lejana Corea, puesto que además de su ambientación—limpia, simplista, con un sector cerrado por biombos, lo que al parecer es bastante típico en los restaurantes coreanos—siempre está lleno de coreanos, lo cual es invariablemente una buena señal.
Amplio, con mesas disponibles cada vez que voy, y un servicio muy atento, este restaurant cumple con todos los básicos, buena comida, agradable, barato y buen servicio. Diría que sus meseras son peruanas y chilenas, pero manejan la carta a la perfección, incluso la pronunciación de los platos es admirable. El tiempo de espera es mínimo, y además cada plato viene acompañado de su respectivo "banchan"—variedad de pocillos con pequeñas cantidades de comida, por lo general muy condimentadas, junto con arroz—consiguiendo que el apetito quede más que satisfecho.
Aunque la música del restaurant, por lo genral proveniente de un gran televisor de pantalla plana, varía desde el reggatón hasta el estilo romántico—siempre que voy tienen un canal de música del cable—el ambiente lo hacen los comensales coreanos, los dueños, que porsupuesto también son coreanos, y la disposición del espacio, que como les mencionaba anteriormente, tiene un sector más privado, impulsando mi imaginación que rápidamente figura que estoy en una de mis películas favoritas: "Con Ánimo de Amar" (In the Mood for Love).
El gasto por persona es alrededor de $7.000 incluyendo algo para beber—que no sea "aguardiente coreana", como le digo yo, porque una pequeña botella de esta versión coreana de "sake" cuesta alrededor de $3.000 CLP—así que pueden acompañar su Kimchi jjigae (mi favorito) con una cerveza, agua mineral o bien con Soju, que es el licor de arroz del que les hablo. Ojo que los platos son muy contundentes, así que el precio es bastante conveniente considerando que bien podrían comer cuatro por el precio de tres.
Para quienes han escuchado que la comida coreana es muy picante, no se preocupen, es picante, pero hay algunos platos como el "Chab che bap", a base de fideos de arroz, que son agridulces, sin nada de picante e igualmente contundentes y sabrosos. Así que hay para todos los gustos.
Sobre el postre, nunca he pedido uno—generalmente traen una porción de fruta de la temporada, cortesía de la casa, al final de la comida—pero lo más cercano son los caramelos que traen con la cuenta, obviamente también coreanos, y que según mis amigos, son deliciosos.
Si quieren probar algo realmente diferente, con sabores metalizados, picantes, agridulces, y sentir que han viajado sin moverse de Chile, Sukine les va a encantar.
Detalles:
Antonia Lopez de Bello 244, Barrio Patronato, Santiago.
Reservas al: (56 2) 735 8693





