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El legendario barman del Bar Don Rodrigo

El legendario barman del Bar Don Rodrigo

En la calle Victoria Suvercaseaux con Merced, bajo un aviso de neón medio rosado y al lado del Hotel Foresta, se encuentra el Bar Don Rodrigo.

Un clásico, de acuerdo a los visitantes y residentes habituales que tiene, este bar no es la gran cosa en términos de gastronomía o carta de tragos, sin embargo, algo tiene el lugar que siempre, ¡pero siempre! está lleno.

He visto colas de personas esperando por entrar. Gente con buena pinta, lindos zapatos, carteras onderas y buen look en general. Gente que bien podría haber continuado hacia Lastarria, que es mucho más top, pero que ahí se quedan, a la espera de que se desocupe alguna mesa en este barcillo lleno de humo y con decoración antigua, como "bar western".

Quizás se trate de algo que más bien tiene que ver con la onda del lugar (y los precios de los tragos), ya que en una descripción básica, tiene 3 ambientes relativamente separados y una barra. En el primer ambiente, que es a la entrada, se encuentra un piano cerca de la ventana (y viene con su propio pianista, que de vez en cuando aparece para tocar varios temas antiguos en ritmo de bossa nova).

En el segundo ambiente, al otro lado de la puerta de entrada, en la siguiente ventana, se está a salvo de la música y hay un sitial rojo en una mesa de a cuatro, por si se quiere "hacer sentir especial" a alguien. Este pequeño salón (sólo caben 3 mesas ahí pero el aire de la ventana se aprecia) cuenta con su propio garzón, un caballero algo malhumorado pero cumplidor, así que no se debe temer por quedar un poco más retirado de la barra.

Y en el tercer ambiente, que está al final, cerca de los baños, hay más espacio aún cuando también hay 3 mesas, pero es amplio y cómodo para quienes desean oírse al hablar. (No llega tan fuerte la música del "piano-man" ni se oye la estridencia de los parlantes del bar). Además de eso, en la barra, hay asientos para conversar con el barman y contarle los problemas que a uno lo aquejan.

Hay shop de medio litro normal y michelado. También hay combinados nacionales e internacionales, un par de tragos típicos, whisky, cognac y gin. Para picar hay papas fritas, empanadas de queso y sándwiches. No es demasiado gourmet, pero compensa con el ambiente que se forma. Los visitantes son de todos los tipos y edades, por eso cada visita es una sorpresa.

Advertencia: No fumadores abstenerse de entrar. Y para los buenos conversadores, alejarse del "piano man". Distrae enormemente.

Detalles:
Victoria Subercaseaux 355 (llegando a Merced)
Barrio Bellas Artes


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