
La espectacular proyección volumétrica sobre el edificiio, la noche de su inauguración. Foto gentileza de GAM
Hay un lugar en el que desde su inauguración —hace casi un año atrás, en Septiembre de 2010— están pasando muchas cosas.
Lo hemos citado constantemente en nuestras notas, y es de hecho, uno de mis lugares favoritos en Santiago.
Les hablo del GAM, el Centro Cultural Gabriela Mistral. Ubicado en la Alameda, justo al lado de la estación de Metro Universidad Católica, este lugar tiene lo que le pidan. Concebido para ser un "lugar de encuentro entre audiencias y creadores", como ellos mismos señalan, el GAM cuenta con 22 mil metros cuadrados donde se encuentran desde salas de ensayo para teatro, hasta un estudio de grabación.
Originalmente la instalación fue ocupada por el edificio Diego Portales, inaugurado en el año 72 por el Presidente Salvador Allende, con el fin de ser la sede de la Tercera Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo de Las Naciones Unidas. La idea siempre fue enlazarlo a la educación de la población, puesto que el mismo Presidente estableció la transferencia del inmueble al Ministerio de Educación, con el nombre de Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral, pasada la Conferencia. Sin embargo, luego del golpe militar el edificio se usó para albergar a la nueva administración, mientras se reparaba el Palacio de La Moneda que había sido bombardeado. Así, se siguió utilizando para múltiples reuniones y eventos, incluso recuerdo haber ido personalmente a rendir el TOEIC—auspiciado por CORFO— al edificio, antes de que se quemara.
Luego de la incineración —el 5 de marzo de 2006, producto de una falla en el sistema eléctrico que dañó considerablemente el edificio— vino la reconstrucción, y el Diego Portales recuperó el nombre que alguna vez había tenido y se transformó en el flamante Centro Cultural Gabriela Mistral, como lo conocemos hoy. Su adaptación se hizo de una forma simbólica, aprovechando la estructura que tenía, pero dándole una trasparencia que logra conectar lo que pasa fuera, con las actividades que se desarrollan dentro. Como dice Cristián Fernández, el arquitecto a cargo del equipo de reconstrucción, "El edificio simplemente se amoldó a un diseño urbano que, a nuestro entender, refunda la relación del lugar con su contexto y se convierte en lo contrario de lo que era".
No me queda más que invitarlos a este increíble lugar a disfrutar alguna de las tantas actividades que tienen programadas para este año.





